Todos los días Adele pasaba a verlo y charlar con Francis. Terminaba su turno y bajaba a la UCI a sentarse a su lado y contarle como había sido su día. Aún no despertaba, pero eso no la detenía. Las enfermeras de planta y las residentes iban y venían preguntándole si necesitaba algo o si quería que la cubrieran para que ella pudiese pasar más tiempo acompañándolo.
- Creo que están todas enamoradas de ti, pero ya les dije que tienes a la mujer perfecta. ¡Imagínate lo que diría Norma si se entera