Cecilia le miró: —¿estamos a punto de divorciarnos, pido ayuda al exmarido?
Lo más importante era que un empresario astuto como Bosco no podía ofrecer la ayuda gratis, ¿no?
Ella no quería aumentar su enorme deuda.
Mientras hablaban, Bosco conducía, llevaba un cigarrillo en la mano, sonrió y entrecerró los ojos mirando a Cecilia: —No me buscas la ayuda, ¿pero dejas que venga Criz?
Cecilia respiró hondo, sabiendo que él no podía dejar pasar este tema.
—Bosco, nuestro matrimonio fue un trato desde