—Cecilia —la llamó la señora Cabello, Cecilia había estado perdida en sus pensamientos y se sobresaltó por su repentina voz—, ¿no te encuentras bien? No tienes muy buen aspecto.
Cecilia tenía la piel blanca y aunque no iba maquillada, pero resultó normal.
Al ver que se quedaba sola, la señora Cabello sacó un tema.
Todos se detuvieron al oírla.
Cecilia levantó la vista y se encontró con la mirada repugnante de Jorge, sonriéndole, y luego volvió a su apariencia ordinaria.
El cambio de su expresió