Cecilia estaba en sus brazos, tenía el pelo mojado. Le llevó mucho tiempo dejar finalmente de toser, mirando fijamente al culpable que tenía delante, —¿por qué estás aquí?
Sus ojos estaban enrojecidos por el agua caliente, y las gotas de agua colgaban aún de sus largas y rizadas pestañas, dándole un aspecto muy patético en ese momento.
Dando ganas de…
Bosco apretó los labios, y después de mucho tiempo, se le ocurrió la idea…
Dando ganas de intimidarla.
A Cecilia le dolían los ojos y garganta en