Eran Criz y Salvador peleándose, para ser precisos, Criz estaba golpeando unilateralmente a Salvador, dándole puñetazos.
Los invitados de hoy estaban todos en círculo, la mayoría conocía a Criz, que normalmente elegante, ahora estaba pegando a alguien, se sorprendieron.
Salvador ya estaba delgado, Criz no tuvo piedad, lo levantó directamente en el suelo.
La comisura de la boca se rompió, se rio Salvador, —señor Criz, no te enfades, si no te gusta así, aún puedo darte otras ideas...
Criz frunció