Bosco no sabía quién había entrado, pero como el portero de fuera no le detuvo y pudo abrir la cerradura de huellas de abajo, eran sus padres, Carlos o Criz, pero fuera quien fuera, no quería que se viera esta escena.
Bajó los ojos para mirar a Cecilia, su ropa seguía bien puesta, aparte de estar un poco desordenada, comparado con ella, él mismo que era el que estaba desordenado, atado en la cama, casi desnudo.
Intentó romper las esposas mientras escuchaba atentamente si había movimiento fuera,