Al instante, Bosco la llamó con un tono feroz, —¡Cecilia Sánchez!
Cecilia se quedó atónita, tembló ligeramente al encontrarse con la aterradora mirada del hombre.
—Solo estaba bromeando, ¿por qué te pones así?
Dijo apretando los dientes: —estás buscando la muerte.
Nadie continuó la conversación, y el ambiente en el coche era deprimente y tenso, tan asustado que Juan no podía pisar el acelerador con fuerza.
Cecilia se pegó de nuevo contra la puerta del coche, mirando por la ventanilla la vista no