Cecilia se quedó quieta y no se atrevió a estrechar la mano de Bosco porque temía que si forcejeaba, se le caería la toalla de baño que ceñía la cintura del hombre.
Bueno, sí ella tenía veinticinco años, pero no estaba tan cachonda que quería ver a un desnudo.
Bosco era más alto que ella y ya los dos estaban tan juntos que, cuando miraba hacia abajo, el agua le caía en la barbilla.
Ahora que era mayo, se llevaba la ropa fina y la tela empapada de agua se humedecía contra su piel.
Cecilia odiaba