Los golpes en la puerta eran urgentes y fuertes, parecía que intentó despertar a todos los vecino del bloque.
Cecilia se levantó y abrió la puerta, vio a la disfrazada Silva de pie a la entrada.
—¿Me buscabas?
Se quedó de piedra por un rato, dudando cómo había entrado Silvia. Pero al mirar a Silvia, que ahora vestía el mono de limpiador de pisos, ya lo entendió.
Realmente la subestimaba.
—Hermana, pídele a tu esposo que me ayude. No sé de dónde han sacado los vídeos para colgarlos en Internet, e