Bosco sabía lo que Cecilia iba a hacer cuando le tendió la mano, pero no se movió, dejando que le arrebatara el teléfono.
Cecilia echó un vistazo a la pantalla, que seguía desbloqueada, y las alertas de llamadas perdidas seguían ahí.
¿Bosco no había mirado?
Entonces, ¿qué hacía mirando la pantalla todo el rato?
Cecilia tomaba su teléfono mientras preguntaba, no muy contenta: —¿por qué estás aquí?
—Te llevaste mi cama, así que ¿en dónde puedo quedarme? ¿O te decepciona que no me haya acostado con