Narrado por Tyler Miller
Bajé las escaleras del hotel a pasos apresurados, sintiendo cómo la tela de mi camisa empapada ya se me pegaba por completo al cuerpo, dejándome una sensación helada y desagradable sobre la piel. El malestar físico que experimentaba era completamente palpable, pero no se debía únicamente al agua clorada de la piscina que me chorreaba por el cuello tras haber rescatado a Mía de su crisis, sino a la furia hirviente que corría como ácido directo por mis venas. De pronto, un