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🌪️ Ecos del Pasado y la Confesión Silenciosa
Mía se apoyó pesadamente contra la puerta de la camioneta, el suave suéter de cachemira del doctor Miller aún atado a su cintura. El abrazo de Kyler había sido el ancla que necesitaba tras la agotadora jornada y el inesperado encuentro en el pasillo.
—Gracias por venir, Kyler —dijo Mía, acostándose un momento en su hombro. El olor a colonia masculina y al cuero de su chaqueta la calmó.
—No tienes que agradecerme. Te lo dije, Mía. Estoy aquí. Si