Narra Mía
Mi cabeza latía con una fuerza descomunal; un dolor punzante, sordo y rítmico que me nublaba el juicio. El impacto brutal contra el suelo de metal de la camioneta al ser arrastrada por mis captores me había dejado completamente aturdida, con el sentido de la orientación destrozado. A través de la sucia tela que funcionaba como mordaza y la opresión de la cinta adhesiva industrial, lo único que mi cuerpo fue capaz de producir fue un gemido bajo, ahogado y patético:
—Mmm...
Por favor, Di