Capítulo 13: Fuego, Entrega y el Dolor Olvidado
El aire del salón se había vuelto denso, cargado de un calor opresivo que hacía imposible respirar con normalidad. Los últimos vestigios de la luz del atardecer se filtraban a través de los enormes ventanales, dibujando sombras doradas sobre nuestras pieles entrelazadas. Para este punto, las telas de nuestra ropa habían quedado relegadas al olvido sobre el suelo de madera, dejando al descubierto cada rincón de nuestra desnudez y borrando por completo las fronteras entre el pudor y el deseo desen