Mundo ficciónIniciar sesiónConstanza llegó a casa, observó en el mueble el bolso de su hija.
—¿Laurita?
Los jóvenes se separaron de golpe al escuchar la voz de ella.
— ¡Dios mío Ignacio! ¡Es mi mamá! —Exclamó con nerviosismo—. Nos va a descubrir —pronunció temblando, del susto la joven que no encontraba su ropa.
— ¡Laurita tranquila! &m







