Derek la miró a los ojos cuando Ava comenzó a limpiar lo poco quedaba de aquella fuerte erupción que había brotado de la punta de su polla, dura y rígida.
Ava sonrió al ver que seguía duro, el orgasmo que tanto necesitaba Derek había llegado, pero el cordón de acero que parecía haber dentro de aquella polla se negaba a aflojar, él quería más de ella.
Derek la levantó besándola y terminó de desnudarla excitándose con lo que veía. Ava era hermosa, pero embarazada lo era aún más y eso le dio muchí