Capítulo 87: Mientras que la vida me lo permita.
Ava no dejaba de sonreír mientras seguía cada movimiento de las manos de Derek por todo su cuerpo, bañándola como lo hacía en la mansión.
—Es difícil cambiar algunas costumbres, ¿verdad? —Dijo con un tono coqueto viendo aquella tentadora erección que la deslumbraba y Derek levantó el rostro para mirarla. —Te gusta bañarme.
—Y a ti también te gusta que lo haga. —Afirmó Derek colocándose detrás de ella pasando el gel por sus senos, masajeándolos bien despacio. Le encantaba sentirlos en sus manos