—¿Entonces... ya tienes uno? —inquirió mirando con una sonrisa a las dos mujeres que miraban sus movimientos. La logro distraer, apilando comida en plato y distrayéndola con otra conversación alejada. Pero no tenía escapatoria. Si no empezaba a hablar, la mujer a su lado tomaría medidas.
—No, no es que lo vaya a utilizar de todos modos.
—Lo necesitas, para mañana.
—¿Ah? —Callie se alejó un poco, para poder verlo a la cara—. Creo que te estás perdiendo, Grant. No necesito un vestido para degusta