—En un momento salen tus cafés, linda. —gritó la mujer desde el mostrador, dando la vuelta rápidamente para seguir con su trabajo. Era normal que los comensales la conocieran, puesto que cada mañana estaba en la fila esperando dos cafés medianos. Destinados para Juliet y Antonio.
—Aquí tienes, Callie. — dijo una joven, que al parecer era nueva en el negocio, colocando los dos cafés y un mocca de los grandes sobre el mostrador.
—¡Oh!, creo que esto no es mío, solo son dos cafés medianos. —musitó