Callie mantenía una mano sobre la puerta, sin poder moverse de su lugar. Su mirada se intercala entre Grant, la diseñadora Bells Merriweather, y los bocetos de vestidos de novia.
El fuerte carraspeo de Grant, atrajo la atención de Callie, sacándola de sus ensoñaciones.
—¿Podrías darnos un minuto, Bells? —Grant se dirigió a la mujer, quien no tardó en asentir.
—¡Claro! —musitó con toda de emoción—. Creo que tomaste a tu prometida por sorpresa, les daré algunos minutos para que se pongan al corr