Milena comenzó a reír y besó sus labios, pensando en lo tierna que se veía con las mejillas sonrojadas. Ambas se separaron algunos minutos después, cuando se hizo la hora de irse del colegio, el otro turno tendría que comenzar.
—¿Vienes a casa en la noche? —pregunta Selene mientras caminan por el pasto.
—No lo sé. Quizás mañana, mamá no me deja quedarme a dormir tanto en otras casas.
—Si no nos podemos ver un rato antes de la escuela —Milena sonríe y levanta las cejas.
—Podemos vernos más tarde