Capítulo 6.
-No desconfío de tus métodos, pero no comprendo tu plan. - Dijo Esteban sosteniendo la canasta.
Yo podría hacerlo, pero necesitaba al menos una mano libre para lo que venía y, ya que el tipo seguía sin soltarla, le tocaba cargar.
Si no fuera porque no quería insultarlo (de nuevo), ya lo habría mandado a la mierda.
Aunque su mano fuera cálida y se sintiera cómodo estar así... no, no iría por allí.
El tipo serviría para mis propósitos y no pensaría en cosas inútiles.
Quizá lo que me faltaba era