Capítulo 43.
Abrí mis ojos y me encontré momentáneamente confundida.
No por la habitación que no conocía ni el por qué no había luz en la habitación, sino porque unas manos deliciosamente firmes se encontraban masajeando mi estómago mientras alguien gruñía en mi oído.
-Regresaste, compañera. - Dijo sin dejar de masajear.
Yo parpadeé porque había algo que estaba untando en mi piel.
Giré mi cabeza y lo vi con la mano en su poderosa herramienta. Luego vi mi estómago y al menos la mitad de la situación tenía sen