Capítulo 42.
No podía creer lo que estaba pasando ahora mismo.
Me encontraba en un cuarto de un extraño, en solo Dios sabía dónde, con un hombre al que había visto unas tres veces y ahora mismo le suplicaba que me tomara como si no hubiera un mañana.
-Lo haré, compañera. - Gimió mientras me sacaba mi ropa interior. - Dulce Madre, eres aún más hermosa de lo que imaginaba. - Dijo cuando extendió mis muslos escandalosamente a los lados de mi cuerpo.
Lo vi lamerse los labios y la temperatura del lugar aumentó