Besos calientes.
Cassie Beckham.
Dimitri se acerca a mí, me rodea la cintura y susurra en mi oído:
—Estás hermosa mi amor. —en mi estómago no siente mariposas sino fuegos artificiales, me mira como si quisiese comerme, mi pulso se acelera y trato de sonar relajada.
—¿soy tu amor? —pregunto con toda la picardía que me es posible—. Tú también estas muy guapetón —disimuladamente poso mis labios en el lóbulo de su oreja y susurro para que sólo pueda escuchar él—, estás como para comerte a besos.
Se separa un poco