Muevo mi tenedor por todo el plato, ella me mira sabiendo que algo me pasa, me da mi espacio para hablar y finalmente digo:
—Mamá, debemos hablar sobre algo muy importante para mí, no sé cómo lo vaya tomar, pero sólo quiero que usted tenga conocimiento sobre lo que le diré y no escuche comentarios de la gente, y pierda la confianza en mí —asiente y yo prosigo—. No sé si recuerda el joven aquel que estuvo por aquí cuando anduve un poco enferma.
—¿El chico guapo casi rubio? —me pregunta con una s