Mundo ficciónIniciar sesiónPasado el mediodía, Maurice salió de debajo de un brazo de Abigail y desenredó su roja cabellera para poder encontrar el maldito teléfono que no dejaba de sonar. Había intentado ignorarlo, pero este seguía vibrando y timbrando inexorablemente, y Abigail ni se había inmutado. Debía estar en el quinto sueño.
—¿Sí? –contestó de mala gana, y al otro lado se escuchó el suspir







