Extra #58.
El silencio en la sala de descanso se volvió denso, casi sólido. Las palabras de Theodore quedaron suspendidas entre los dos.
Eva sintió una sacudida eléctrica recorrerle la columna, pero no era debido a que estaba sorprendida, no podía sorprenderse por una noticia que ya sabía.
Sin embargo, Eva no podía permitirse ser un libro abierto. Si Theodore sabía que ella ya poseía esa información preguntaría cómo la obtuvo y el nombre de Ulises saldría a la luz como un fósforo encendido en un almacén d