Extra #38.
El frío del agua del lavamanos no era nada comparado con el hielo que sentía en el pecho.
Eva fregaba su cabello con una desesperación silenciosa, intentando quitarse no solo el color púrpura del vino, sino la sensación de indignación y humillación que la embargaba. Los sollozos finalmente escaparon, rompiendo su máscara de hierro en la soledad del baño de empleados.
Cada lágrima se mezclaba con el agua teñida de rojo que caía por el desagüe.
Se miró al espejo: estaba pálida, con los ojos hinch