Mundo de ficçãoIniciar sessão—¿Tienes algo que decir? —preguntó la joven, su esposo la miró con una cara de total confusión.
—Sí, —dijo—¿no te dije que hoy no salieras?—la rubia fruncio aún más el ceño.—En verdad eres un idiota. —susurra, rueda los ojos y sigue su camino hasta su oficina, ignorando los llamados del castaño.Henry no entendía lo que estaba pasando, tal vez su esposa estaba en esa etapa de cambios de humor, un chocolate caliente con media lunas creyó que calmaria su mal genio






