Julia había pasado la peor noche de su vida, todo era muy difícil de procesar, pero era hora de levantarse, no se dejaría derrumbar ahora menos que nada, así que se puso de pie, y fue directo a la habitación de Alex, quien ya se había despertado.
—¡Ven acá mi príncipe azul! —dijo Julia tomando a Alex en sus brazos.
—Buenos días señora, ¿Cómo amaneciste el día de hoy? —preguntó Margarita entrando a la habitación de Alex.
—Bien dentro de lo que cabe, ¿Y Victoria?, ¿Ya está lista para ir a la escu