Fui a la puerta a esperar a mi hermana. En cuanto salió del coche, vino hacia mí como un rayo, con los ojos mostrando toda su ira.
- Adelante. - dije en cuanto se acercó, pero lo que recibí fue una bofetada.
Me toqué la cara, que parecía arder por la fuerza que había ejercido sobre ella.
- No voy a entrar en esta casa... Nunca. Pero he venido a decirte una cosa: ¡aléjate de mi marido y de mi familia!
Jorel apareció junto a mí en la puerta, dirigiendo hábilmente la silla de ruedas:
- ¿Qué ha pas