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Pasado un rato, David decidió darle un poco de espacio, y Marissa lo aprovechó. Se acercó a la mesa de las comidas y allí se puso a conversar con otras mujeres; una de ellas estaba embarazada, y Marissa pidió permiso para tocarle la panza, y cuando ella se lo dio, la ternura casi la desborda. Luego, la vio hablar con Michaela y Maurice, y reían y hablaban en voz alta, como si los conociera de toda la vida. Un poco celoso porque la habían acapar

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