Mundo ficciónIniciar sesiónBañarse en la playa de noche era una aventura, pensó David. El viento levantaba más alto las olas, así que tuvieron cuidado de no adentrarse demasiado y sólo juguetear en la espuma del mar. Así corrían el uno detrás del otro, se echaban agua, se abrazaban y besaban, se sumergían y volvían a jugar.
Pasado el rato, se tiraron en una de las tumbonas, Marissa entre las piernas de David, abrazados y cansados por toda la a







