El silencio reinó por largos minutos mientras, segundo a segundo, el ambiente se sentía más cargado. Ese vampiro tan parecido a mi divina vampiresa no dejaba de analizarme, como si con solo mirarme con suma fijeza y concentración fuera a descubrir algo de mí que Incluso yo mismo desconozco.
—Trini, ¿este me está gastando una broma o qué diantres? —le habló a su esposa, pero no me quitó la mirada de encima.
—¿Cree que podría bromear cuando se han llevado a la mujer que amo y usted no ha hecho na