Cuando entré a la casa Helena ya estaba encerrada en su cuarto. Ni siquiera estoy seguro de querer hablar con ella. Cuando entré en mi habitación con el enorme osito de peluche, Samantha dijo:
- Wow, qué lindo es este oso. ¿Dónde lo obtuviste?
- Yo... Lo obtuve de un cliente. – Le volví a mentir.
Los últimos días todo lo que hice fue mentirle a todo el mundo, incluyéndome a mí mismo.
Se levantó de la cama, en pijama y aún maquillada. Abracé al enorme oso que dejé caer en mi cama.
- Es muy lindo