Ese día le darían el alta a Helena y yo estaba ansiosa. Los últimos días habían sido de tal ida y vuelta en el hospital que casi conocía el camino con los ojos cerrados. Mi amiga no tenía moretones en su cuerpo y solo se llevaría algunas cicatrices de la cirugía a la que se había sometido. Daniel pronto volvería a casa también. Helena no quería quedarse en Dreamworld, había decidido quedarse en su nuevo hogar y allí me quedaría con ella hasta que regresara su amado esposo.
Increíblemente, logré