Empezamos a observar una tienda de campaña donde un niño y su madre intentaban disparar a los muñecos. La frustración del niño con su madre que no podía conseguir lo que quería era visible. Jonathan fue allí y se ofreció a ayudar. En poco tiempo dio en el blanco y el niño se fue feliz con su muñeco de peluche.
- Él era feliz. – Observé como el chico le agradecía y se iba sonriendo.
- Amo a los niños.
- No conocía ese lado paterno tuyo. - yo dije.
- Confieso que realmente no lo había hecho. Y no