Pasaron dos días. Eran tranquilos para mí, nada nuevo. Trabajo, casa y nada más . Aquella tarde cuando llegué al apartamento Samantha ya había llegado también, pero Helena no. Fui a darme una ducha mientras Samantha leía un libro recostada en el sofá. Me puse ropa cómoda y me senté con ella.
- Cómo se está llevando Helena los últimos días. - Observé. - Ni siquiera puedo hablar con ella.
- Sí. - Dijo demasiado concentrada en el libro para prestarme atención.
- Tal vez aún no esté en la escuela,