[DANA]
El tiempo había comenzado a pasar más de prisa, el otoño se acercaba y la tristeza que inundaba aquella casa era cada vez más desoladora.
—No tienes que irte —le digo a la castaña antes de que salga por la puerta.
Las niñas me abrazan más fuerte y comienzan a sollozar.
—Es lo correcto, al menos hasta que Axel nos recuerde y se dé cuenta por sí solo de la realidad.
Toma las maletas y las lleva afuera, mientras en mi corazón puedo percibir el dolor que ella siente.
Aquella tipa se está que