Scarlett Valenti.
Los primeros rayos de sol de la mañana se colaron a través de las gruesas cortinas de la habitación, dibujando líneas doradas y cálidas sobre las sábanas de seda. Un suspiro suave y soñoliento escapó de mis labios mientras comenzaba a despertar, abandonando lentamente la comodidad del sueño. Con los ojos aún cerrados por la pesadez del cansancio, me removí bajo las mantas, estirando una mano sobre el inmenso colchón buscando instintivamente el calor del cuerpo de Andruw y la p