Scarlett Valenti.
«¡Tonta! ¡Tonta! ¿Por qué huiste?»
La recriminación resonó en mi cabeza con fuerza mientras me encaminaba a toda prisa hacia la habitación de Liam.
Sentía los latidos acelerados de mi corazón golpeando con fuerza dentro de mi pecho y mis mejillas arder como si estuvieran en llamas. Me detuve a mitad del pasillo, apretando los puños con frustración. ¿Por qué demonios había huido cuando yo misma había sido la que comenzó a provocarlo? Minutos antes me sentía capaz de reinar e