Capítulo 30: Llegó la hora.
Scarlett Valenti.
El techo de la habitación de invitados era un enigma blanco que se negaba a revelarme sus secretos. Llevaba horas mirándolo, contando las grietas invisibles en la pintura, repasando una y otra vez el mapa de mis propios pensamientos.
No había dormido.
Ni un solo minuto.
Cada vez que cerraba los ojos, el recuerdo del beso me golpeaba con la fuerza de un tren de carga. El sabor de Andruw en mis labios. La forma en que sus manos recorrían mi espalda como si estuviera aprendiendo u