Andruw Di´Marco.
Mantuve mi sonrisa arrogante mientras observaba a Scarlett desaparecer escaleras arriba, casi tropezando en su huida. Como si el diablo le pisara los talones. Como si yo fuera el diablo.
La idea me divirtió más de lo que debería.
Me dejé caer en el sofá, extendiendo los brazos sobre el respaldo, cruzando los tobillos sobre la mesa baja. La estampa de la satisfacción hecha hombre. Mis labios aún ardían con el sabor de ella. Mi lengua recordaba el contorno de su boca. Mis dedos,