Andruw Di´Marco.
El silencio se instaló entre nosotros, denso, pero no incómodo. Scarlett seguía allí, de pie, como si no supiera muy bien qué hacer con sus manos, con su mirada, con la cercanía que el destino había orquestado.
Yo tampoco lo sabía.
Liam dormía por fin en mis brazos. Su respiración era pausada, tranquila, una melodía suave que se alzaba y caía al ritmo de su pequeño pecho. Sus pestañas negras descansaban sobre sus mejillas sonrosadas, y su boquita permanecía ligeramente entreabi