Andruw Di'Marco.
El mundo se redujo al roce del gatillo bajo mi dedo.
No parpadeé.
No respiré.
Solo escuché el latido de mi propia sangre golpeando contra mis oídos, mientras la palabra "padre" se incrustaba en mi pecho como una bala.
Imposible. Era imposible.
Mi padre había muerto hacía demasiado tiempo. Yo había llorado su muerte, había enterrado su recuerdo, había cargado con el peso de su legado durante años. Y ahora este hombre, este jardinero de mierda, venía a decirme que todo había sid