Scarlett Valenti.
El corazón me latía con tanta fuerza que casi podía escuchar el eco de sus latidos en mis oídos. Pero esta vez no era miedo, ni ansiedad, ni la presión de tener que demostrar algo. Esta vez era pura emoción. Una alegría tan inmensa que amenazaba con desbordarse por cada poro de mi piel.
Si no hubiese estado delante de tantos internos y titulares, si no hubiera sentido el peso de las miradas que aún nos observaban, habría celebrado más allá de mi foro interno. Habría saltado, h