Capítulo 10: Compartiendo la felicidad. Parte 2.
Andruw Di´Marco.
El imponente edificio de la compañía de mi primo se erguía frente a nosotros como una bestia de acero y cristal.
Cuando atravesé el vestíbulo me recibió el usual ajetreo que tanto caracterizaba a este lugar. Los empleados de mi primo trabajaban con la eficiencia de un reloj suizo, y eso se evidenciaba en la absoluta perfección que reflejaba la empresa en cualquier rincón al que miraras.
— Bienvenido doctor Di´Marco — saludó la mujer de recepción, cuyo nombre no lograba recordar.