Scarlett Valenti.
Los párpados me pesaban como si hubieran sido sellados con plomo, apenas lograba abrirlos un poco antes de que volviera a cerrarse con fuerza. La vista la tenía borrosa, y la garganta me ardía con una sequedad que apenas podía soportar. Por un momento, el mundo se había convertido en una nebulosa sin forma, un espacio vacío donde el tiempo no tenía sentido y los recuerdos se negaban a tomar forma.
«¿Que rayos había pasado?» no puede evitar cuestionarme.
Tardé unos segundos e