Las palabras de Edward sacaron a Marie de su estado de sorpresa.
--oye, ¿quién te dio permiso de entrar y besarme? -- dijo cuándo se acercó y trataba de quitarle las cajas de comida calentada que Edward había sacado de su refrigerador para guardarlas en una bolsa.
--soy tu prometido, Marie, es normal que te bese, es una forma de demostrar amor y cariño , y como tu prometido puedo hacerlo--dijo Edward mientras la miraba con seguridad, ya que era algo muy claro.
--Estar obligada a casarme contigo, no te da derecho de besarme sin mi permiso-- dijo frunciendo el ceño .
-Sí, pero eso no quita que seas mi prometida -interrumpió Edward.
-Sabes que no pelearé contigo -dijo Marie mientras soltaba la comida y dejaba a Edward en la cocina.
Caminó hasta el baño y prendió el secador para secarse el cabello. Cuando terminó, su humor cambió un poco; ya se sentía un poco más calmada. Últimamente podía sentir cómo cambiaban rápidamente sus emociones.
Cuando salió del baño, un aroma exquisito se